Luce el sol y el parque esta lleno de niños. Algunos han hecho porterías con las mochilas del colegio y juegan al fútbol con un balón deshinflado. Otros corretean de aquí para allá, intentando pillar a los más lentos. Un grupo de amigas salta a la comba. Aquella, a la que le toca estar en el centro ahora, lo hace muy bien, sin que apenas sus pies toquen el suelo y al ritmo de una cancioncilla. Es una de las chicas más guapas de su pandilla.
Enfrente ensimismado, un chico la mira atentamente, sentado en la parte de arriba de un tobogán. Cuando la ve siente algo por dentro, le encantaría hablar con ella, pero nunca se a atrevido y eso que viven al lado, no cree que ella sepa ni siquiera que existe.
-hola
La voz que oye a su espalda es de una chica. Se gira y la ve.
-hola
Ella se sube en el otro columpio.
Los dos niños se balancean tranquilos, despacio, en el atardecer de aquel mes, sin saber que aquellos instantes serán el principio de un largo camino distanciado hasta que una tarde.
-Me gustas.
Y la chica sale corriendo por que su madre la reclama, pero desconocen que después sus caminos se volveran a juntar en una gran historia de amor, por un simple hola una tarde de marzo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario